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Pensamiento estratégico

El pensamiento estratégico es una habilidad en cómo pensamos, evaluamos, vemos, resolvemos problemas y creamos nuestro futuro para nosotros mismos y para los demás. Consiste en saber lo que hay que lograr y cómo lograrlo. Desarrollar un enfoque estratégico, no siempre es fácil, pues se trata de mentalidad y aplicación de técnicas.

Un pensador estratégico es capaz de ver el panorama general, lo que le permite identificar el posible impacto que le permita establecer un plan para llegar allí. Varias cualidades resaltan en los pensadores estratégicos, entre las que podemos mencionar: visión, percepción, asertividad, flexibilidad, equilibrio emocional y paciencia. De acuerdo con investigaciones que se han llevado a cabo y publicadas en diversos artículos, el pensamiento estratégico, le da a la persona la capacidad de pensar en forma lógica y creativa, usando tanto el lado izquierdo como el derecho del cerebro.

Los pensadores estratégicos pueden desarrollar una visión claramente definida y enfocada a las necesidades personales o de negocios y son capaces de crear flexibilidad en sus planes mediante la creación de puntos de referencia para guiarlos y reconocer las oportunidades de revisar los planes cuando lo necesiten.

Asimismo son conscientes y perceptivos de sí mismos y de lo que les rodea, reconociendo sutiles pistas externas e internas para guiar su accionar y aprovechar las oportunidades para ellos mismos o para su empresa u organización.

Son características determinantes en el logro de los objetivos, que escuchan, oyen y entienden lo que dicen los demás. Leen y observan todo lo que pueden usar como guía y orientación.

Un pensador estratégico tiene una clara definición de su objetivo y desarrollan un plan de acción dividido en tareas con una lista de los recursos necesarios y una línea de tiempo específica. Los mejores pensadores se toman tiempo para sí mismos y para actividades de relajación como un retiro, un paseo en algún lugar especial para ellos, relajarse en lugares rodeados de la naturaleza, o dedicarse a reflexionar.

Los pensadores estratégicos son a menudo aprendices de por vida, ya que aprenden de cada experiencia que la vida les presenta y de cada acción que llevan a cabo y que realizan quienes les rodean, puesto que son grandes observadores, observando antes de formarse un juicio.

Un pensador estratégico es capaz de equilibrar su alto grado de creatividad con un sentido de honestidad y realismo sobre lo que se puede lograr a largo plazo. Se podrían definir como optimistas realistas.

Los pensadores estratégicos a menudo se comprometen, confían y buscan consejo, a la vez que ofrecen ideas para la realimentación del grupo o de sus pares. No juzgan y no permiten que se les restrinja juzgando sus propios pensamientos.

Los pensadores estratégicos suelen ser pacientes y no se apresuran a sacar conclusiones, sabiendo que las grandes ideas requieren tiempo para convertirse en éxito en el futuro. Es así, como ven un potencial de cómo debería ser el mundo y toman las medidas para llegar a él.

Los pensadores estratégicos:

Establecen y se comprometen con los plazos.

Son conscientes de sus propios prejuicios.

Comprenden las intenciones, deseos y esperanzas de los demás. Respetando sus pensamientos y deseos.

Toman decisiones rápidas pero informadas.

Son buenos comunicadores, comunicando efectivamente lo que quieren y necesitan a través de instrucciones u órdenes claras; y bajo presión, reaccionan con calma.

Los pensadores estratégicos tienen un alto nivel de confianza y autoestima. Pero conocen y reconocen sus debilidades y buscan consejo de otros en esas áreas.

Son pensadores flexibles, por lo que pueden cambiar de marcha y pensar las cosas de más de una manera, bajo una reflexión y análisis adecuado.

Los pensadores estratégicos desarrollan habilidades que les permiten tener una visión, ver hacia dónde quieren ir y crear el plan y aplicar los pasos para llegar allí. Usted puede  desarrollar estas habilidades para convertirse en un pensador estratégico; porque un pensador estratégico no nace, se hace.